Un brindis con vistas a las colinas de Burdeos

La cubierta de Le Dôme, bodega en Saint-Émilion diseñada por el estudio de Norman Foster, está construida con VIGAM, la única viga laminada de roble del mundo con marcado CE estructural.

La arquitectura sostenible se desarrolla a partir de diferentes premisas relacionadas con el respeto al medioambiente. Por supuesto, el uso de materiales naturales, como la madera, que promuevan una menor huella de carbono en la gestación de los proyectos, es un factor capital. Pero se podría decir que la sostenibilidad empieza en la mirada, en la actitud ante los encargos.

Al fin y al cabo, la sostenibilidad es precisamente eso: la capacidad de progresar sin poner en peligro el bienestar de las generaciones venideras. En el caso de Le Dôme, bodega de vino de Burdeos en Saint-Émilion, obra de Foster + Partners, el deseo de preservar el paisaje y las sensaciones que genera el entorno en el que se enclava, se convirtió en el eje del  proyecto.

Como una vid más

El propietario de Le Dôme lo tenía claro: el viñedo en el que se construiría la nueva bodega era tan hermoso que nada sería capaz de —ni debía— competir con él en la generación de emociones al visitante. En consecuencia, el equipo de Foster concibió un edificio modesto en volumen y con la vocación de pasar desapercibido, de fundirse con el paisaje.

De hecho, una de las decisiones con las que se alcanzó este objetivo, a fin de no menoscabar la calidad de las instalaciones necesarias para realizar los servicios propios de una bodega, fue soterrar el edificio unos metros. El afán de fundirse con el entorno se consiguió de forma literal: Le Dôme está enraizada en el viñedo, como una vid más.

Una hermosa cubierta de roble que protege el horizonte

También la UNESCO lo tenía claro: la zona es Patrimonio Cultural de la Humanidad. Nada ni nadie ha de modificar el paisaje ni su efecto. Ni siquiera ha de quebrarse el equilibrio del horizonte, marcado por las pequeñas colinas suavemente onduladas de Burdeos, lechos de uno de los vinos más celebrados del mundo.

Teniendo esto en cuenta, el estudio planteó una cubierta de cuarenta metros, sutilmente inclinada, cuyo desnivel imita el de las colinas de los alrededores. Esta cubierta está confeccionada con madera de roble, concretamente con VIGAM, la única viga de roble del mundo con marcado CE estructural.

La elegancia de la cubierta vista desde el interior, con las vigas de roble laminado dibujando una hermosa estela circular, se suma al objetivo cumplido de comodidad y libertad de movimiento de trabajadores y visitantes, que se comunican en un espacio abierto, sin columnas en la estancia. Un desafío técnico logrado gracias a las ventajas constructivas estructurales de VIGAM.

Norman Foster, el lápiz utópico

El responsable del diseño de Le Dôme es el estudio de arquitectura Foster + Partners, creado por Norman Foster en 1967. Desde hace mucho tiempo, una de las señas de identidad del arquitecto británico, Premio Pritzker, es la concepción sostenible de la arquitectura.

El octogenario Foster, uno de los arquitectos más reconocidos e influyentes del mundo, sigue enseñando a las nuevas generaciones a diseñar con la convicción de que todo es posible. Del brío utópico de su lápiz de arquitecto han salido ciudades enteras cien por cien sostenibles, como Masdar, en Emiratos Árabes Unidos, o Amaravati, en India… proyectos aún pendientes de convertirse en realidad.

Por definición, las utopías son prácticamente irrealizables. Pero si no fuera por quienes luchan por ellas, como Norman Foster (u otros arquitectos contemporáneos suyos, como Renzo Piano), tal vez lo que no tendríamos sería progreso. Ni bodegas con cubiertas tan bellas como esta Le Dôme.